A pesar de su juventud, la poeta despliega un gran espectro temático, con una fina capacidad expresiva, que maneja muy bien los recursos de nuestra poesía clásica. Sentimiento y gracia se fusionan con éxito.
«Pájaros perdidos de verano / vienen a mi ventana, cantan y se van volando. / Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar.»